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Repetir equipo no siempre es salud, hacer cambios no siempre es enfermedad

0:09 CET 1/12/22
Lionel Scaloni Argentina Polonia World Cup 30112022
Lionel Scaloni realizó cuatro cambios para enfrentar a Polonia, uno menos que los hechos antes de México. Y no es un síntoma, sino un remedio.

En el imaginario popular de quien cada cuatro años se transforma en analista de fútbol, que un entrenador realice cinco cambios luego de una derrota significa que está "perdido". No importa si llevaba 36 partidos sin perder, 36 partidos en los que nunca repitió la misma formación. Sí: la última vez que Lionel Scaloni había replicado el once de un partido a otro fue en los partidos ante Venezuela y Brasil en la Copa América 2019, la última derrota que había sufrido hasta el tropiezo ante Arabia.

Que un equipo salga "de memoria", muchísimo menos a nivel selecciones, no es una muestra de que todo está bien. Porque en el fútbol de clubes, el de los torneos largos donde siempre hay revancha, es normal que un entrenador encuentre su fórmula. Pero la Copa del Mundo prácticamente no da revancha. De hecho, un gol de México antes del zurdazo de Lionel Messi, podía dejar a la Selección argentina afuera de Qatar.

La Albiceleste va de menor a mayor y eso sí es una buena señal. Si bien arrancó con todo ante los árabes, con el penal de Leo y los goles anulados a Lautaro, tuvo 90 minutos de máxima preocupación: el segundo tiempo ante los asiáticos y el primer tiempo contra el Tri. En el medio, las variantes: para enfrentar al equipo del Tata Martino, Scaloni decidió cambiar a los laterales (Montiel y Acuña por Molina y Tagliafico), a un central (Lisandro Martínez por Romero), al '5' (Guido Rodríguez por Paredes) y a un interno (Mac Allister por Papu Gómez). Los motivos iban desde físicos a falta de ritmo futbolístico, de adaptarse al rival a buscar nuevas alternativas. Los resultados tardaron, pero llegaron. Argentina le ganó a México con un toque de varita mágica de Messi y un golazo de Enzo Fernández, que salió del banco para liquidar.

El de Benfica se imponía en la previa del duelo contra Polonia, tan decisivo como el anterior. Pero el DT esperó. Primero ensayó con los mismos once. Luego fue analizando las variantes. Y una hora antes del encuentro, la sorpresa: no por la vuelta del Cuti, ni la de Molina, ni el propio ingreso de Enzo por Guido Rodríguez. El que también salió fue Lautaro Martínez, su Toro, el que apareció con dos goles anulados por offsides milimétricos pero que ante México no pudo entrar en el circuito y tocó escasas pelotas. Adentro Julián Álvarez, más versátil, menos referencia fija ante lo que se esperaba que fuera una defensa tosca, rígida y replegada.

Y la lectura, con el diario del lunes, fue perfecta. La Araña fue de 9, de extremo por izquierda, se volcó a la derecha, salió del área para descargar y liquidó la historia con un golazo. Y ante defensores que nunca perdían la posición, era insoportable. Enzo Fernández. Que un pibe de 21 años que recién aparece, que debutó en la Selección hace tres meses, se retire con 30 mil personas gritando "Enzo Enzo" sin importar si eran de River, Boca, Chacarita o Belgrano, explica que es un fuera de serie, de esos que no abundan, de los que parecen señalados a marcar una era. Y Scaloni esperó que sea el momento justo para que deje de ser la rueda de auxilio de los suplentes a transformarse en titular.

Después de semejante exhibición de fútbol de alto vuelo, los pedidos de cambios se transformarán en ruegos para que se repita el mismo once. Pero solo Scaloni tiene la respuesta. Y si después de analizar a Australia resuelve que tiene que volver Lisandro Martínez, o Paredes, o Lautaro o quien sea, los cambios en busca de la mejor versión son bienvenidos en un certamen en los que, a partir de ahora, 90 minutos malos te pican el boleto de regreso a casa con las manos vacías.