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Algo no funcionó: la fiesta árabe se comió al folclore argentino

12:36 CET 22/11/22
Argentina
Una experiencia insólita en el estadio Lusail: la gente no logró conectarse con el partido ni siquiera en el himno.

La distancia, a veces, cuesta. La lejanía se carga como una mochila pesada. Fue un ambiente extraño el debut de la Selección argentina en el Mundial Qatar 2022. Como no se había visto antes, los argentinos tuvieron muy poco peso en el estadio Lusail, donde el equipo de Scaloni sufrió inesperadamente ante Arabia Saudita.

Quizás porque el equipo no entregó ninguna señal positiva. O porque el estadio es demasiado grande y los hinchas están dispersos. O el calor. Pero lo cierto es que a la gente albiceleste directamente no se la escuchó en todo el partido. Algo inédito.

La previa fue medianamente festiva. Algunos hinchas con bombos, altoparlantes y cánticos. Pero el calor es tan grande y la ansiedad inabarcable que muchos optaron por entrar lo antes posible a la cancha.

Adentro, nada de nada; ni el himno sonó. Después del primer gol del equipo árabe el golpe fue definitivo. Los hinchas terminaron siendo un reflejo del equipo: desconocido y sin identificarse con su propio ser.

Los locales en este partido fueron los de Arabia Saudita. Una fiesta total. No solo porque eran más, si no que desde el minuto hicieron la fiesta a su manera. Con aplausos sincronizados, con cantos cortos pero contundentes, con abrazos entre un público 99% masculino.

Tras el segundo gol, muchos se abrazaban y lloraban sin poder creerlo. Fue realmente algo increíble.