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Adiós, Die Mannschaft; hola, Alemania

22:00 CET 22/11/22
Alemania
En Qatar 2022, la Selección de Alemania se plantea reconstruir un rompecabezas que quedó destruido en Rusia. Hasta el apodo 'oficial' quedará de lado.

Era un plan muy alemán. Tras conquistar el mundo deportivamente, lanzarse a otros mercados desde el lado comercial-marketinero. Lo primero: instalar un nombre que pueda ser reconocido en diferentes lugares. Que despierte interés, identidad. Una marca. Oliver Bierhoff, exgoleador y actual directivo de la Federación Alemana, sugirió un término muy específico: "Die Mannschaft". El equipo.

Ocho años después, Alemania está lista para decirle adiós a un concepto que termina de representar una época para una de las Selecciones más exigentes del mundo. La era del gigante destruido.

Alemania se posiciona en el fracaso desde una base organizativa y de planificación que muy pocas otras Selecciones del mundo tienen. Pero, a veces, la idea de anticiparse a todos y representar un concepto de previsión puede derivar en una mala pasada. En mayo del 2018, pocos días antes del debut ante México por el Mundial Rusia 2018, la Federación decidió renovarle el contrato hasta el 2022 a Joaquim Low, el entrenador que había revolucionado desde adentro en el Mundial 2006 y tomado el poder hasta conquistar la cima, cuando lideró al equipo que ganó la edición 2014.

Pero, cuando Alemania quedó en la última posición del Grupo F de Rusia, el castillo se vino abajo. El equipo careció de renovación: centrales como Hummels y Boateng sufrieron mucho más de la cuenta. Faltaron nombres: Sané, un jugador que llegaba con una gran temporada en el Manchester City, quedó afuera. No hubo una determinación final entre la renovación del plantel que ganó en Brasil y los nuevos talentos. Özil y Khedira, por ejemplo, fueron al banco contra Suecia. Müller no estuvo ante Corea. Pero nada le salió.

Por último, ciertos escándalos políticos que sacudieron a todo el país, como cuando Özil y Gundogan visitaron al presidente turco, Tayyip Erdogan, quien mantenía -mantiene- relaciones más que tensas con la canciller Angela Merkel.

Die Mannschaft, solo un nombre.

Tras la caída en Rusia, Löw movió fichas fuertes: afuera Boateng, Hummels y Müller de la Selección. Pero Alemania, ganadora de cuatro Mundiales, no tenía paz: en 2019, el presidente de la Federación Reinhard Grindel renunció tras haber aceptado como regalo un reloj de 6 mil euros por parte de un dirigente de la UEFA.

La Selección se terminó de fracturar en ese momento.

La Euro 2021 fue una prueba de que el paradigma no había cambiado. Derrota ante Inglaterra en los octavos de final. Sin esa armonía organizada, la Selección europea carece de poder.

Hansi Flick, de paso arrollador en el Bayern Munich, tomó las riendas. 4-2-3-1. Mezcla de veteranos (Neuer, Kroos, Müller) con una nueva generación (Rudiger, Werner, Havertz, Gnabry). Por ahora luce como una exitosa fase experimental en la que ganó todo lo que jugó, pero sin enfrentarse ante candidatos de verdad.

El público alemán, mientras tanto, sigue distanciado. Uno de los reproches más grandes es el alejamiento de los jugadores con la gente, además de una mirada demasiado comercial que fomenta un producto más que un equipo.

En junio del 2022, una encuesta entre alemanes determinó que casi el 70% pretendía abandonar la relación del término Mannschaft -bastardeado incluso por leyendas como Lottar Matthaus-. Un mes después se hizo oficial que la Selección abandonaría el concepto después del Mundial Qatar 2022.

Las piezas tienen que encajar. De otra manera, no le sale. El equipo de Flick se prepara para decirle adiós a Die Mannschaft. Y, principalmente, hola a Alemania. La del orden, la sincronización, la eficiencia y el talento individual. La de la tradición.