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Atlético Madrid

Diez palabras

3:20 GMT-5 03/10/22
Koke Gabi Atlético de Madrid
El Atleti ganó en Sevilla cuando más lo necesitaba...y fue lo de menos

“Que nadie rompa lo que hemos construido en este tiempo". Ni tropecientos resultados, ni otros tantos títtulos, ni siquiera esos anuncios de TV que apelan al sentimentalismo del aficionado, por muy buenos que sean, tienen o tendrán el calado social de esas diez palabras pronunciadas por Gabi, la autoridad moral más grande que ha tenido el vestuario del Atleti en los mejores años de su historia. Su reflexión retumbó en la tribu colchonera. Advirtió al personal del camino a seguir, repitió cien veces la palabra ‘equipo’ y señaló la senda que el Atleti debe transitar. El mensaje de Gabi, que jamás se fue y está siempre que se le necesita, descargó una carga de profundidad inmensa. El discurso, corto y en vena, tenía doble dirección. Para el vestuario y para el aficionado.

Si el sentimiento estaba dormido, si el Atlético lleva más meses de los necesarios dejándose llevar, si el club se ha dormido en los laureles y si algunos suspenden en compromiso, Gabi reactivó el pulso del corazón atlético. Después de un partido decente (vuelta al 442, por fin centrales sanos, solidaridad y contragolpe), llegó el epitafio final de Gabi, que es, con diferencia, lo mejor que le ha pasado al Atleti en la presente campaña, tras convivir con la duda, la inseguridad y la crispación. Como suele decir mi querida María José Navarro, no todo el mundo puede ser Gabi. Sus diez palabras deben ser la gasolina extra del motor de un equipo que parecía gripado. La charla a tres entre Koke, Gabi y Simeone, fue vitamina B-12 para un equipo deprimido. No hay partido, título o temporada imposible si hay grupo. Si hay familia, hay equipo. Y si hay sentido de pertenencia, si entrenador, vestuario, equipo, club y afición se alinean en fila de a uno, el Atleti volverá a ser lo que es. Un sentimiento. 

Otra autoridad moral, Fernando Torres, advirtió hace años: “Cuando os pregunten por qué sois del Atleti, cuando nos quieran separar desde fuera, o vayan las cosas mal, recordad cómo os sentís hoy: orgullosos”. Ayer esa profecía se hizo carne y verbo. Se hizo carne con Koke, que era un niño que soñaba jugar en el Atleti y pudo irse por dinero varias veces, se convirtió en el jugador con más partidos en la historia del club. Y esa profecía se hizo verbo con Gabi, el capitán de capitanes, el señor que lleva el escudo bordado por dentro de la piel y que fue el ejemplo vital del que aprendió el vallecano. Sus diez palabras, que deberían enmarcarse en el vestuario, fueron una bendición para una afición que necesitaba escuchar, por fin, un discurso potente. 

El Atleti, que sigue teniendo cientos de problemas, deportivos, sociales e institucionales, aún está a tiempo de levantarse. Si el Atleti se ha cansado de ser el Atleti, que escuche a Gabi. Si el entrenador cree que la gente quiere que se vaya cuando todos quieren que vuelva, que escuche a Gabi. Si hay jugadores que han entrado en el Atleti pero siguen sin saber cómo el Atleti puede entrar en ellos, que escuchen a Gabi. Si alguien presumía de creer en las buenas y dejó de hacerlo en las malas, que escuche a Gabi. Si alguien vive equivocado pensando que su ego está por delante del equipo, que escuche a Gabi. Y si alguien quiere romper todo lo construido llenando su memoria de olvido, que escuche a Gabi.

Rubén Uría