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Griezmann, los focos y el agachar la cabeza

5:52 GMT-6 11/12/22
Griezmann France
El futbolista del Atlético de Madrid está siendo una de las claves de que Francia esté muy cerca de su segundo Mundial seguido.

Por Javier de Paz

Antoine Griezmann ha vuelto a convertirse en uno de los jugadores más determinantes que hay hoy en día, y lo está demostrado ante los ojos de todo el mundo en Qatar. El mejor escaparate posible para ello. El '7' está siendo el corazón de una selección francesa que está cada vez más cerca de su tercera estrella, como si no hubieran pasado cuatro años desde que ya lo fuera en Rusia 2018. Apretando en cada presión como si le fuera la vida en ello, ya acoplado al mediocampo sin parar de encontrar soluciones cuando el agua llega al cuello, y con ese toque de futbolista diferencial que nunca llegó a perder. Griezmann está de nuevo disfrutando sobre el césped.

La mayoría mentiría descaradamente (el que escribe estas líneas, el primero) si no reconoce que está siendo una sorpresa mayúscula ver esta especie de resurrección de un jugador que además lo ha hecho a base de trabajo cuando nadie contaba ya con él. Que teniendo en su mano dirigir la obra ha bajado a picar piedra para demostrar a los que son de nuevo los suyos que sigue dejándose los riñones junto a ellos. Como el que más. Que retrocedería en el tiempo para matar a escopetazos los pájaros en la cabeza que realmente sólo le hicieron perder años de buen fútbol. Que ese comer "en la mesa de Messi y Cristiano" y, cómo olvidarlo, su documental para seguir o no en el Atleti fueron errores que siempre llevará a cuestas, y por eso trabaja más que nunca. Sabiendo que tiene que agachar la cabeza y asumir el castigo dejándose el 200% en busca de una penitencia que muy probablemente nunca llegará por parte de la afición.

Porque esa es la sensación que deja en cada partido desde que volvió a vestirse la rojiblanca. Agudizada hasta el extremo en esta temporada 22/23 en la que ha pasado del barro a los altares. De no poder jugar más de 30 minutos a dejar en evidencia a compañeros que llevaban semanas sin meter la pierna para no perderse la cita mundialista, mientras él se dejaba el alma en cada entrada. En la Champions, pero también en el 'inapetente' partido frente al Almazán a sólo días del Mundial. Agachar la cabeza y trabajar.

Ahora es el jugador más determinante en una Francia que cuenta con el delantero más decisivo del mundo y con un '9' que acaba de superar a un tal Thierry Henry. Poca cosa. Él también ha firmado un récord al ser el que más asistencias ha dado en la historia de 'Les Bleus' después del caramelo a Giroud para tumbar a Inglaterra. Ahora que el Atleti lo recuperara por 20 'kilos' tras la sangría que supuso su millonario traspaso en un Barça en el que nunca encajó suena a broma pesada. Porque va a exhibición por partido en Qatar.

Los focos no irán para él pero Griezmann sabe de sobra que esa etapa ya pasó. Ahora cuenta lo importante: ganar y dejar en el recuerdo lo gran futbolista que ha sido. Ni celebraciones excéntricas, ni tomaduras de pelo. Agachar la cabeza y apretar los dientes. Sólo así ha vuelto a colocarse entre los mejores, aunque eso ya sea lo de menos.