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‘Espejito, espejito ¿hay alguien más guapo que yo?’

3:10 GMT-6 13/12/22
Luis Enrique Ibai Llanos
Rubén Uría reflexiona sobre la charla entre Ibai Llanos y Luis Enrique

La estatura moral de Luis Enrique es gigante. En primer lugar, porque fue un magnífico seleccionador en un país que no le merece. En segundo, porque superó una terrible desgracia personal con una entereza admirable. En tercero, porque ha sido capaz de pisotear su prótesis de 'borde' y mostrarse como una persona cercana y sencilla. Y por último, porque dice lo que piensa, tiene principios y los tiene bien puestos. Anoche Luis Enrique estuvo con Ibai Llanos. Preguntas y respuestas. Ni encerrona, ni masaje. Mérito del entrevistado y también del entrevistador. El primero derrochó naturalidad, explicó sus motivos y agradeció el cariño. Y el segundo, que no va gritando 'exclusiva', ni repite cada noche que es 'líder', ni presume de su éxito aunque podría hacerlo, estuvo a la altura.

Varios medios, incluidos los que intentan ridiculizar a los ‘streamers’ mientras pagan millonadas a forofos con boina enroscada, usaron la imagen y el sonido del directo con ‘Lucho’. Paradojas de la vida. Mientras los badulaques habituales se permiten el lujo de criticar a los nuevos creadores de contenido, sus medios viven de replicar el contenido de aquellos a los que critican por esos contenidos. Tiene su miga: cabe preguntarse cómo parte del periodismo critica a LE por sus apariciones en ‘Twitch’, mientras tiene la dureza facial de emitir directos, audios, vídeos o noticias de esas charlas, con el fin de conseguir ‘clicks’, audiencia, clientela y dinero. Consejo vendo y para mí no tengo.

Ibai, que no se coloca en un púlpito y no está enamorado de sí mismo, preguntó con el tono justo. Las respuestas las dio Luis Enrique. Reconoció que no se jugó bien ante Marruecos, que el grupo dejó escapar una gran ocasión en este Mundial, que no tuvo que decidir si seguía o no porque tomaron esa decisión por él y deseó suerte a De La Fuente en su nuevo cargo. Dejó clara la diferencia entre ver un partido y analizarlo (que se parece pero no es lo mismo ni tiene nada que ver) y repitió que el dinero que ha recaudado con su canal se destinará a la lucha contra el cáncer infantil, algo que silencian, por mala baba o desconocimiento, los papanatas que opinan de todo sin saber de casi nada. A ver cómo le echan la culpa a Luis Enrique de eso. Todo se andará.

Hubo más. La reflexión del asturiano sobre la relación entrenador-periodista fue quirúrgica: “Siempre he visto esa relación totalmente falsa. Si me llamas para que te pase información, estoy faltando a un principio básico que es el de la confidencialidad de mi club. Y un periodista lo que busca claramente es influir, tener esa información para que luego, cuando tu juegues mal decir ‘te ayudo y te apoyo’…No entro en ese juego”. Bingo. Ni el periodista más corporativista del mundo podría negarle su derecho a pensar así. De propina, se preguntó en voz alta si los que pidieron perdón por manipular un audio suyo se habían disculpado porque realmente lo sentían o si habían pedido perdón porque les habían pillado.  'Elige tu propia aventura'.

Quien esto escribe, que no tiene ni pajolera idea de qué es 'TortillaLand', empatizó con las preguntas de Ibai. Y aún más con 'Lucho', al que han aplicado el ‘código rojo’ que endosaron al marine Santiago en ‘Algunos Hombres Buenos’, donde Jack Nicholson repetía a Tom Cruise en Guantánamo que le quería en ese muro y le necesitaba en ese muro. Luis Enrique no es un marine, ni tampoco necesita ni quiere a nadie en su muro, pero no es idiota. Sabe que se va por no ganar a Marruecos y que, incluso antes de la Eurocopa, le aplicaron un ‘código rojo’. Uno por el que debe pagar un precio. El de no bailarle el agua a carroñeros mediáticos que se pasan las noches en vela y se preguntan lo mismo que la bruja de ‘Blancanieves’ repetía una y otra vez: “Espejito, espejito mágico, dime ¿hay alguien más guapo que yo?”. 

Rubén Uría