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Valencia

El valencianismo, Marcelino y Bordalás

4:39 GMT-6 05/02/22
MARCELINO BORDALAS 05022022
Héctor Gómez analiza la situación del Valencia y el enfrentamiento ante el Athletic de Marcelino.

La última semana ha dado para casi todo en el Valencia CF, el club cerró el mercado de fichajes con las llegadas de un suizo desconocido para la defensa, Cömert, de un jovencito prometedor para el centro del campo, Moriba, y de un jugador diferente que ha ilusionado al personal, como Bryan Gil. Aun con ello, el entrenador, mostró su descontento con el mercado y afirmó que le habían quitado un titular, Wass, y no se lo habían repuesto porque no había venido un mediocentro defensivo, que era una prioridad.

Tras la sinceridad del entrenador en rueda de prensa, que sorprendió a aquellos que son capaces de esconder la realidad aunque los atropelle a diario, el equipo se metió en semifinales de la Copa con el protagonismo de un chico, Hugo Duro, que se ha convertido en ídolo inesperado, pero también en guía de incrédulos que pueden tener en él, el ejemplo de lo que significa creer en uno mismo por encima de sus propias posibilidades. El chico ha pasado de estar en Zaragoza para jugar en segunda a convertirse en un fichaje para el Valencia CF, que le comprará antes de mayo por 4 millones de euros. Una ganga increíble.

Durante la semana se conoció que el Valencia CF ya ha recibido el primer pago que la Liga ha hecho a los clubes por el acuerdo con el fondo de inversión, CVC, pero aún con ese dinero el club no ha podido pagar las fichas de los jugadores en este mes de enero. Es decir, están tan tiesos que ni con un buen ingreso de liquido han podido afrontar los pagos ordinarios de un club de fútbol de elite. Por tercera vez en menos de dos años, un multimillonario como Lim, ha tenido que recurrir a entidades externas para pagar mediante créditos o pagarés. La situación económica es asfixiante y eso solo se resolverá en verano con una inyección de capital de Lim o con venta de jugadores. Será seguramente la segunda solución. Además, para más inri, la operación CVC empieza a tener visos de poder complicarse.

Sin embargo, el plato fuerte de la semana ha sido el sorteo de Copa. La vida es tan caprichosa que ha emparejado al Valencia CF con el Athletic Club. Sí, el Athletic de Marcelino García Toral. Ese entrenador que metió dos años seguidos en Champions al Valencia y ganó la copa del centenario y al que a continuación Lim echó. Pero lo echó el mismo día que ganó la Copa porque ese día empezó a hacerle la vida imposible para que se fuera y como no se fue, lo destituyó a sangre fría con la temporada recién arrancada. Y con él, se llevó al hombre que había levantado al club de la ruina en la que ya tuvo Lim al Valencia e 2017, Mateu Alemany. Hay valencianistas a los que les sigue doliendo lo que pasó y como pasó, porque nunca entendieron que pasó, ni tampoco porque Lim echó a los dos, cuando su problema era con Marcelino.

Aquello fue el principio de la ruptura irreconciliable de Lim con el valencianismo, que durante los dos últimos años, su recadero Murthy se ha encargado de terminar de destrozar. Hoy Lim ya no tiene retorno, el valencianismo no le quiere. Sin embargo, los que quedan al servicio del asiático, que son pocos pero ruidosos, ya han cogido la linde y suele ocurrir que la linde se acabará pero el tonto seguirá contándonos aquello de que el valencianismo está dividido en la eliminatoria, porque algunos van con Marcelino.

Y yo les digo que una castaña. Por no escribir que ‘y una mierda bien grande para ellos’. Que el valencianismo va a muerte con su equipo, que el valencianismo va a muerte con Bordalás, que el valencianismo no negocia lo que siente cuando se aglutina en la Avenida de Suecia cuando se clasifica para una final, que el valencianismo está deseando ser feliz y sonreír con su equipo. Que al valencianismo le ha bastado con un buen jugador como Bryan Gil tirando dos caños para ilusionarse, que al valencianismo simplemente le hace falta poder recuperar algo que siente suyo y que se lo han robado. Que al valencianismo le encantaría hacer colas para conseguir una entrada para la final, con mascarilla o sin ella, que al valencianismo le pasa sólo una cosa, que quiere ser feliz.

Y eso, no está reñido con valorar el trabajo de un entrenador que nos hizo felices. Muy felices. Porque sí, le duela al que le duela, Marce nos hizo felices y nos regaló uno de los mejores findes de nuestras vidas. El último de mayo del 19 en Sevilla. Y eso amigos, eso no se olvida, eso se guarda en el corazón. Y por mucho que lo intenten manchar cuatro, eso seguirá ahí. Siempre. Pero no cambiará que nuestro escudo es el del murciélago, que vamos a morir por estar de nuevo en La Cartuja, con el probe Migue, y que ahora vamos a desear con todas nuestras fuerzas que el 2 de marzo el que corra la banda de Mestalla sea Pepe. Don Pepe Bordalás. Y que el que se quede jodido esa noche sea Marcelino. Don Marcelino García Toral. Porque uno fue historia y al otro le vamos a empujar a que la haga. Porque de bien nacidos es ser agradecidos y ahora yo le agradezco a Bordalás que haya tenido los santos … de venir a entrenar el desierto que dejaron tras Marcelino.