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Las promesas se cumplen: Chiqui Tapia fue a San Juan y llevó la copa del mundo a la Difunta Correa

7:49 p. m. COT 26/12/22
Claudio Chiqui Tapia Difunta Correa Copa del Mundo 26122022
El presidente de la AFA repitió su ritual y le ofrendó el trofeo obtenido por Argentina a la figura de la cual es devoto.

La imagen es repetida. Cuando fue elegido como presidente de la AFA y, ya, en ese cargo trascendental para el fútbol argentino, con la Copa América y la Finalissima. En junio, después del triunfo por 3-0 de la Selección argentina ante Italia en Wembley, prometió regresar a fin de año con el trofeo más importante. Y este lunes 26 de diciembre, Claudio Tapia cumplió.

El dirigente se trasladó a San Juan, su provincia natal, donde fue reconocido por Sergio Uñac y declarado Ciudadano Ilustre, pero su viaje tenía otro motivo: regresar al santuario de la Difunta Correa, de la cual es devoto, para cumplir la promesa y agradecer por la obtención de la Copa del Mundo en Qatar.

Acompañado por Exequiel Palacios, que más allá de ser oriundo de Tucumán es devoto de esta figura, Chiqui llegó a Vallecito acompañado por cientos de hinchas y pudo realizar su ofrenda. "La fidelidad, el amor y la lealtad se demuestran con acciones y no con palabras. Acá estamos, una vez más!", escribió en su cuenta de Twitter.


QUÉ ES LA DIFUNTA CORREA

Se trata de una figura pagana que genera devoción popular en Argentina, especialmente en San Juan. La historia de Deolinda Correa data de la primera mitad del siglo XIX en San Juan, en pleno enfrentamiento entre Unitarios y Federales, la guerra civil que precedió a la conformación de la República Argentina.

De acuerdo a la leyenda, su esposo Clemente Bustos fue reclutado para combatir en aquellas batallas y Deolinda no aceptó la posibilidad de perderlo, por lo que cargó a su hijo recién nacido y salió en su búsqueda. Después de varios días de caminata por el desierto de Vallecito, ya sin agua ni alimentos, Correa falleció, pero la imagen que despertó el mito fue cuando fue encontrada por unos arrieros y su hijo aún siendo amamantado por su madre ya muerta.

Además de aquel milagro de mantener a su descendencia con vida con su leche materna, el primero que se le adjudica es el de un arriero que por una tormenta había perdido a su ganado, rezó en la tumba de la "Difunta Correa" y al día siguiente lo recuperó.

El símbolo de cada santuario que se levanta en su honor es el de las botellas de agua para que nunca le falte la hidratación. Entre los cientos de miles de devotos en todo el territorio argentino y en países vecinos, Chiqui Tapia es uno de ellos y acude para agradecer ante cada momento trascendental de su vida y, desde hace años, de la Selección argentina.