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Pablo Sarabia

El as en la manga se llama Pablo Sarabia

6:54 a. m. COT 3/02/22
Pablo Sarabia Sporting C.P. 2021-22
Pretendido por Atleti, Barça y Sevilla, Sarabia se convierte en el gran ídolo de la afición del Sporting

Cinco meses. Ese es el tiempo que ha necesitado Pablo Sarabia para hacer ver a muchos clubes de Europa que se equivocaron, de medio a medio, no apostando por su fichaje. Por prestaciones y oportunidad de mercado, Sarabia era una de las joyas del pasado mercado de verano. Después de rubricar un bagaje de 79 apariciones y 22 tantos en París y de ser uno de los mejores jugadores de España en la Eurocopa, fueron muchos los que llamaron a su puerta. Tenía contrato en vigor con el PSG, pero el Barça preguntó por su situación. El club azulgrana no pudo dar el paso definitivo por sus estrecheces económicas. No podía afrontar un traspaso, ni tampoco una cesión. Luego el Sevilla no pudo concretar su interés porque tenía completas las fichas de la plantilla y finalmente, apareció el Atlético de Madrid. El cuadro rojiblanco, que durante un mes largo contempló su fichaje, dejó escapar una cesión bianual en condiciones realmente ventajosas, porque Sarabia habría vestido de rojiblanco sin coste de traspaso, por dos años y con un salario más que asequible para la economía colchonera. El perfil era el buscado: un futbolista capaz de jugar por ambos costados, como extremo o incluso como carrilero, alguien con buena visión de juego, con mejor centro y con gran llegada a gol. El Atleti se durmió en los laureles y su tiempo pasó. Después, otros dos clubes italianos- uno de ellos el AC Milan según pudo saber Goal-, también aceleraron por Pablo los últimos días de mercado, pero cuando activaron la posibilidad, ya era demasiado tarde. Sarabia firmó por el Sporting de Portugal y se fue en calidad de cedido sobre la bocina, antes del cierre de mercado. 

Hoy esos clubes se tiran de los pelos, porque saben que cometieron un error. Lo dicen los números: Sarabia está triunfando por todo lo alto en Lisboa, es el mejor futbolista de su equipo, ha jugado 27 partidos con su club, anotado 9 goles, dado 7 asistencias y fue elegido MVP de la Taça de la Liga, conquistada por el Sporting ante el Benfica. Su rendimiento, que sigue al alza, le está convirtiendo en uno de los nombres “fijos” en la lista de futuro de Luis Enrique para disputar el próximo Mundial de Qatar. En su momento, se criticó con dureza la decisión del asturiano de convocar a Pablo para la Eurocopa, pero el paso del tiempo no sólo ha demostrado que ‘Lucho’ tenía razón, sino que ahora mismo, es una de las piezas más indiscutibles en el engranaje de la selección. Sarabia sigue teniendo contrato en vigor con el PSG, y después de un verano donde pudo acabar en Barcelona, Sevilla, Atlético o la Serie A, cogió el tren rumbo Lisboa. Otros se equivocaron. Él no. Y por descontado, sueña con subirse en marcha al tren de Qatar. 

Brilló en la Euro, fue pieza clave en la Liga de Naciones y titular en el partido decisivo ante Suecia, en las eliminatorias de la Copa del Mundo. Ahora el Mundial, su gran sueño, le espera. El Sporting, que logró clasificarse para octavos de Champions, está encantado con el rendimiento del jugador, sabe que se ha convertido en el ídolo de la afición y quiere retener a Pablo en sus filas a toda costa. No lo tendrá fácil. Sarabia, que tiene mucho más fútbol que prensa, no necesita portavoces, ni masajes mediáticos, ni publirreportajes a gusto del consumidor. Lo que necesita es justicia deportiva. La que no le dieron en el despacho y se está ganando en el campo. No merece portadas, pero le avala su rendimiento. Poco ruido, muchas nueces. Pregunten en la cantera del Madrid. Pregunten en Getafe. Pregunten qué hizo en Sevilla. Pregunten en París. Pablo no necesita campañas de prensa, ni defensa mediática, porque su mejor abogado defensor son sus números. Conclusión: los clubes que no dieron el paso en verano son los mismos que en junio volverán a llamar a la puerta de Sarabia. Arrepentidos los quiere Dios. Cinco meses después, varios clubes volverán a jugar al póquer en junio. La carta, el as en la manga, se llama Pablo Sarabia.

Rubén Uría