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El 2021 del Barcelona: tocar fondo para resurgir

7:08 a. m. COT 25/12/21
Barcelona
Laporta ganó las elecciones y trajo a Xavi tras varios meses de desastre con Koeman, pero no pudo evitar que Messi se marchara

No existe año en el deporte que sea del todo malo. Siempre se encuentran destellos de luz, momentos de alegría que dan motivos para la esperanza, para recobrar la sonrisa y creer en los éxitos futuros que pueden llegar a venir tras caer sin control hacia el infierno. Esta es la sensación con la que el Barcelona termina su año 2021, un annus horribilis con ciertas puntas de vivacidad que hacen que los culés despidan el curso con un moderado optimismo. Eso sí, en la memoria, el 2021 quedará marcado a fuego como el año en el que el Barça perdió a Lionel Messi, el futbolista más importante y determinante de su historia. Y no precisamente por haberse retirado del fútbol en activo o por haber decidido disputar sus últimos años de carerra en los Estados Unidos, sino por estar sumido el club en la peor crisis financiera de su vida moderna.

De nuevo, Laporta

El Barça terminó el año 2020 y empezó el 2021 con una junta gestora. En octubre de 2020, Josep Maria Bartomeu y su directiva dimitieron antes de convocar un voto de censura apoyado por más de 20.000 socios y dejaron el club en mano de una gestora presidida por Carles Tusquets Trias de Bes. El economista prometió convocar elecciones "as soon as possible", pero finalmente lo acabó haciendo "as late as possible", convirtiéndose en el presidente accidental más longevo de la historia de la entidad azulgrana: más de cuatro meses en el cargo. En las elecciones, celebradas el 7 de marzo, Joan Laporta se impuso con claridad a Víctor Font y a Toni Freixa y completó su objetivo, la vuelta a la presidencia que tanto tiempo había estado deseando. Laporta heredó un club a la deriva, con más de 200 millones de pérdidas y con una deuda de casi 1.500 millones, a la que deberá sumar 1.500 millones más tras la aprobación en referéndum de la financiación -en forma de préstamo a 35 años- del Espai Barça, el proyecto que incluye la construcción del nuevo Camp Nou y el nuevo Palau Blaugrana.

Una Copa para creer en una Liga perdida

Todavía con Messi en el césped, el Barcelona pareció encontrar la tecla que había buscado durante buena parte de la temporada. El equipo, entrenado por Ronald Koeman, creció hasta el punto de remontarle doce puntos al Atlético de Madrid, líder indiscutible del campeonato a media temporada. Y en plena escalada en LaLiga, de nuevo el Barça se plantó en la final de la Copa del Rey, su competición fetiche, un título que volvió a levantar tras otra extraordinaria exhibición de Messi ante el Athletic Club. El 0-4 ante los leones dio alas al equipo azulgrana, que siguió recortando puntos hasta tal punto que logró depender de sí mismo para ganar LaLiga, un torneo que en el mes de diciembre se antojaba imposible. Pero el Barcelona acabó tirando por la borda su ventaja y echó el campeonato a perder con una derrota incomprensible en el Camp Nou ante el Granada que le desanimó por completo. De ese golpe ya no se levantó y las últimas jornadas acabaron siendo un trámite en las que ya ni compitió. De hecho, el último partido de Messi como jugador blaugrana fue una nueva derrota en casa ante el Celta de Vigo.

El femenino, una vida paralela

Mientras el club vivía una enorme crisis en todas sus áreas, el primer equipo feminino hacía historia levantando el tan ansiado triplete. Dirigidas por Lluís Cortés, las jugadoras cerraron una temporada única, con un juego extraordinario, habiendo marcado 167 goles en Liga (el segundo conjunto con más goles fue el Real Madrid, con 75) y convirtiéndose en uno de los equipos con el fútbol más atractivo del mundo. El 16 de mayo, en el Gamla Ullevi de Göteborg, el Barça arrasó al Chelsea (4-0) en 35 minutos y logró el título más deseado, una Champions League que dos años antes se le había resistido en la final ante el Olympique de Lyon. Faltaba todavía trabajo, pero en dos temporadas el equipo se puso a punto y alcanzó la gloria. Dos semanas después de ganar la Champions, las azulgrana vencieron 4-2 al Levante en la final de la Copa de la Reina, el título que sirvió para completar un triplete histórico. A día de hoy, y con Jonathan Giráldez en el banquillo, las culés siguen caminando con paso firme en LaLiga Iberdrola, a ocho puntos ya de las segundas clasificadas, la Real Sociedad de Natàlia Arroyo.

El adiós de Messi

La leyenda, esa historia de amor entre Messi y el Barcelona, terminó el 5 de agosto. Tras varios meses de negociaciones para su renovación, Joan Laporta comunicó a la familia del argentino que el club no podía permitirse la ampliación de contrato del '10' debido a los graves problemas económicos por los que pasaba -y todavía pasa- la entidad azulgrana. El límite salarial impuesto por LaLiga no permitía inscribir la ficha de Messi, al que el 30 de junio se le había extinguido el contrato. Ni con el esfuerzo del crack, que estaba dispuesto a rebajase la ficha tanto como hubiera sido posible para quedarse, el Barça pudo firmar su renovación. De hecho, el club solamente pudo fichar a Memphis Depay, Eric Garcia y Sergio Agüero, todos ellos libres y sin pagar traspaso. Por el que sí pagó fue por Emerson Royal, con el que hizo negocio vendiéndole pocas semanas después al Tottenham Hotspur. Pero volvamos a Messi. Ese 5 de agosto fue un día triste para el barcelonismo. Su emblema se veía obligado a abandonar el barco sin querer hacerlo, pocos días después de volver de las vacaciones con la idea de sellar su continuidad. Las lágrimas del argentino inundaron el Auditori 1899 del Camp Nou, el estadio en el que Messi lo ganó todo en las 16 temporadas que vistió la camiseta azulgrana y en el que se convirtió en uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos. Para algunos, el mejor de la historia.

Se va Koeman, llega Xavi

Sin Messi, el equipo se desplomó. El argentino había ido sujetando al equipo y, en parte, al club durante las últimas temporadas. El juego con Koeman tuvo un pico en los primeros meses de año, pero sin el '10' -ahora en manos de Ansu Fati- todo cayó a peso. Sin goles, sin victorias y con un juego decadente, Laporta decidió destituir al técnico holandés tras caer en Vallecas el 27 de octubre, precisamente un año después de la dimisión de Bartomeu, el presidente que fichó al héroe de Wembley. Esa misma noche de Vallecas, Laporta ya llamó a Xavi Hernández, que se convertiría en el nuevo entrenador tras unas semanas con Sergi Barjuan de interino.

Los jóvenes, el Kun y la Europa League

Puede parecer que Ronald Koeman lo hizo todo mal, pero el neerlandés dejó un legado incuestionable. No serán los títulos ni el juego del equipo, pero sí lo es la apuesta por los jóvenes talentos de la cantera. Con Koeman debutaron Gavi y Nico González, dos jugadores con un presente indiscutible y con un futuro enormemente prometedor si nada se tuerce. Ambos son titulares y, con tan solo 17 y 19 años, han logrado tener una ascendencia en el juego con la que Xavi todavía alucina. Este es, sin dudarlo, el motivo principal de optimismo de los culés, una generación liderada por ambos centrocampistas -en el Barça, siempre centrocampistas- a la que se le unen varios sub-23 como Ronald Araujo, Eric Garcia, Pedri González, Riqui Puig, Ansu Fati, Abde Ezzalzouli, Ilias Akhomach y Ferran Jutglà, además de Frenkie de Jong y Ousmane Dembélé, que todavía tienen 24 años.

Pero el año terminará con dos noticias negativas de trascendencia. El 8 de diciembre, el Barcelona tocó fondo definitivamente en el apartado deportivo masculino con la eliminación en la fase de grupos de la Champions League. Cayó en el Allianz Arena ante el Bayern (3-0), algo normal, pero lo hizo tras haber desaprovechado la ocasión de clasificarse en el Camp Nou ante el Benfica. Ese 0-0 el condenó al infierno de la Europa League, que volverá a disputar tras 18 años sin hacerlo. La otra pésima noticia es la retirada antes de tiempo de Sergio 'Kun' Agüero. El argentino decidió dejar el fútbol profesional tras haber sido sometido a un tratamiento por la arritmia cardiaca que sufrió durante el partido ante el Alavés el pasado 30 de octubre. El Kun estuvo de baja durante un mes por dicho problema en el corazón y, tras varias semanas siendo observado, analizado y tratado, los doctores le recomendaron no volver a competir.