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Atlético de Madrid

Si eres atlético, esto no te va a gustar

08:04 CLST 06-12-21
Simeone Atlético de Madrid

Simeone es lo mejor que le ha pasado al Atlético de Madrid en sus más de cien años de historia. Él heredó un muerto y devolvió un campeón. El recuperó la ética del trabajo y armó un equipo fiero. Él enterró al Pupas y engendró una máquina de competir. Él hizo que los atléticos creyeran posible lo que otros decían que era imposible. Y él se ha ganado decidir su futuro, porque ni existe mejor entrenador posible para este equipo, ni líder más potente para este club. Y desde ahí, desde la montaña más alta que ha escalado a golpe de esforzado piolet, desde el respeto que se ha ganado y el trabajo de una década brillante, es desde donde hay que pedirle al señor que ha cambiado la historia del Atleti que encuentre las soluciones urgentes que el equipo necesita. La crisis es real, el equipo es menguante, el ánimo es depresivo, la actitud no es la mejor y cuando un vestuario es consciente de que sus defectos se están potenciando y sus virtudes, desapareciendo, es hora del entrenador.

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Si eres atlético, esto no te va a gustar, pero hay que escribirlo y explicarlo: Simeone, que no es perfecto ni infalible, aunque después de una década lo haya parecido, parece confuso. La idea se ha diluido, el discurso ha perdido fuerza, la toma de decisiones no está siendo buena, el vestuario no está respondiendo, el juego es más que discutible, los mecanismos están flojeando y los resultados son pobres. Que el Atleti no tenía el super-plantillón que nos vendían en los medios de (in)comunicación lo veía un ciego. Que con el equipo que tiene puede y debe jugar mucho mejor y ganar más, también lo ve hasta Mister Magoo. La exigencia ha crecido hasta desbordarse, el nivel ha subido como la marea y el entrenador, que es el primero de la fila en los éxitos, debe ocupar el mismo lugar en las responsabilidades. Si el vestuario sufre, que se aisle. Si el grupo duda, que lidere. Si el campo manda, que jueguen los que están en forma y no los que tienen más nombre. Si alguien duda, que se aparte. Y si con lo que se está haciendo no basta, habrá que hacer el doble. Sin matices y sin subterfugios. Con esto no alcanza y para seguir siendo el Atleti que fue y puede llegar a ser, Simeone tiene que superarse a sí mismo. Por algo muy sencillo. El Atleti es cholismo. Y el cholismo está muy por encima de Simeone. El grupo se ha olvidado de competir, pelear, raspar, ser intenso y ser más duro que los clavos de un ataud. Ni se está yendo partido a partido, ni se está derrochando coraje y corazón, ni se está aplicando eso de que si se trabaja y se cree, se puede. Así que la receta es clara, a trabajar el doble y creer el triple, porque si esto sigue así, el hundimiento será inevitable.

Insisto. Si eres atlético, no te gustará leer esto, pero hay que escribirlo. Al grano: los futbolistas. De Paul dijo esta semana que si los jugadores ponían la mitad de intensidad de la que pone Simeone durante la semana, el Atlético pelearía por todo. Eso no está pasando. Y eso es responsabilidad de los jugadores. De los recién llegados y de los veteranos, de los que saben qué es el Atleti y de los que todavía siguen sin saberlo. Esa pesada mochila de responsabilidad les pertenece. Saben que pueden y deben dar mucho más, que no están a la altura que exige el club y que están decepcionando a una afición que les puede perdonar perder, pero no dejar de intentarlo o seguir dando ese maldito paso atrás que ya es crónico. Ese vestuario necesita decirse bastantes cosas a la cara. El que no esté en forma, que se ponga. El que se haya cansado de correr, que trabaje el doble. El que no crea en lo que se está haciendo, que lo diga. El que se quiera bajar del barco, adelante. Y el que crea que vale con salir ahí, perder y después dejar que Simeone cargue con la culpa, que se vaya. Que el grupo atraviesa un mal momento es un hecho. Que se han ganado la confianza de los atléticos el curso pasado, también. Y que el crédito no es eterno, es otro hecho. El Atleti necesita hombres, no nombres. Tipos que se pongan a la altura de una camiseta y una afición que tienen motivos para estar harta de una historia que se está repitiendo en el tiempo. Las hojas del calendario avanzan y ya no hay dónde esconderse. Lo tienen que sacar adelante. Juntos, unidos, con carácter. El tiempo de las palabras y los discursos vacíos ya pasó. Ahora hay que hablar con hechos. En el campo. Este equipo ya no se parece en nada a cualquier equipo de Simeone. Y ese es el gran problema. Si no te pareces a lo que eras, te estás traicionando a ti mismo. Y eso es imperdonable.