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Real Madrid v FC Barcelona

La resaca más dulce del Barça

06:34 CLST 21-03-22
Barcelona - El Clasico 20032022
Pese a seguir lejos del Madrid en LaLiga, en el club azulgrana señalan la goleada en el Clásico como un antes y un después

La celebración de los jugadores del Barça en el vestuario del Santiago Bernabéu no es la de una victoria más en LaLiga. No son solamente tres puntos. Los gritos, los abrazos y los saltos de los azulgrana significaron la descompresión de un equipo que llegaba al Clásico consciente de que el duelo ante el Real Madrid era el examen final. Una última prueba que valía prácticamente el 70% de la nota final del curso, tras varios controles parciales superados en partidos de importancia como ante el Atlético de Madrid, el Athletic Club, el Nápoles o el Galatasaray. Para Xavi Hernández y sus futbolistas, el Clásico era la prueba de fuego para demostrar si el camino era realmente el correcto y si el Barça se estaba acercando al nivel de sus competidores o, por el contrario, si todavía quedaba lejos de poder pelear con los grandes de Europa y mirarles a los ojos como en los viejos tiempos.

El Clásico confirmó que el trabajo de los últimos meses valió la pena. Y corroboró que el "es lo que hay" de Ronald Koeman, realmente, no era lo que había. Se podía hacer más. Mucho más. En invierno el Barcelona se reforzó con cuatro fichajes estratégicos y clave, sobre todo, en una fase ofensiva ausente de gol, pero lo más importante para Xavi era recuperar un estilo que en los últimos años, con varios entrenadores -no solamente Koeman- se había perdido por el camino con la excusa de que Piqué, Busquets, Alba y Messi se hacían mayores y que los centrocampistas ya no eran Iniesta y el actual técnico. Era una cuestión de voluntad, de tener una idea, y sino que se lo digan ahora a Frenkie de Jong, Pedri, Gavi o el mismísimo Dani Alves, que parece tener ocho años menos. No era lo que había, sino lo que se quería plasmar sobre el césped.

Y en el Bernabéu, Xavi exhibió la mejor versión de su modelo. No fue una moneda lanzada al aire. Sabía lo que hacía y sus jugadores lo ejecutaron de diez. El Madrid pareció una marioneta en manos de un Barcelona que recordó al de Pep Guardiola. Fue una cátedra para tomar apuntes y tomar como ejemplo para no volver a desviarse del camino. Examen superado con un sobresaliente, el mejor partido del Barça en muchos años y un golpe en la mesa para certificar que el conjunto culé está volviendo con fuerza del infierno. De ahí la celebración, tanto en el césped del estadio blanco, como en un vestuario que se transformó en una pista de baile. La euforia invadió al barcelonismo, que este lunes se levanta sabiéndose renacido de las cenizas. "We are back" (hemos vuelto), escribió Gerard Piqué nada más terminar el partido. Joan Laporta no se equivocó cuando pronunció esa misma frase a finales de enero. Es cierto, el Barça ha vuelto.