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Campeonato Mundial de Clubes

'Campeones del mundo'

08:32 CLST 07-12-22
Spain
Rubén Uría analiza el KO de España en el Mundial 2022

Si de algo es culpable Luis Enrique es de ilusionar a todos con la posibilidad de llegar lejos en este Mundial, tras una Liga de Naciones y una Eurocopa esperanzadoras. No pudo ser. Ante Costa Rica se jugó como nunca y ante Marruecos se cayó como siempre. Este Mundial no decepcionó y fue todo aquello que uno espera siempre de España: Un país partido en dos, un seleccionador que entusiasma a unos y encabrona a otros, un grupo que falla el día que no se puede fallar y un equipo que es capaz de ganar y perder con cualquiera. Resultado: Batacazo, decepción, fracaso. Más allá de las filias y fobias hacia Luis Enrique, la selección ha vuelto a estrellarse. Y al calor del resultado, aparecen los que exigen cabezas y los que quieren realizar un exorcismo a España para que se libere de la posesión. Todo está mal. En ese arte siempre somos 'campeones del mundo'.

La realidad: España juega a lo único que puede jugar. Primero, por la naturaleza de sus jugadores, porque tiene buenos peloteros, pero no tiene Messis y Mbappés, por más que nos queramos engañar. Segundo, España juega a lo mismo con lo que ganó su único Mundial. Entonces nadie cuestionó el estilo. Si a ese toque le acompaña un nivel físico decente y aparece la inspiración de los jugadores, la cosa funciona. Si eso no aparece, si no hay chispa ni atrevimiento, España abusa de una posesión retórica, sin remate. Si está inspirada, enamora. Si abusa del pase, aburre. De la quema conviene salvar a Rodri, el mejor de España; a Gavi,que mete la cabeza donde otros quitan el pie; a Morata, que hizo tres goles en tres ratos; y a Alba, aún útil para la causa. El resto, aunque duela, no estuvo a la altura. Su Mundial fue de más a menos. Arranque de caballo andaluz y parada de burro manchego. Por cierto, faltó autocrítica. En eso también somos 'campeones del mundo'.

Consumado el fracaso, ahora llega lo de siempre. ‘Made in Spain’. Hacer leña del árbol caído, restregar que no se llevaron a los que nos habrían hecho campeones (sic), maltratar al seleccionador, tirar de 'cuñadismo ilustrado', cambiar todo para que nada cambie y seguir creyendo que somos los mejores del mundo cuando solo hemos ganado un Mundial en toda la historia. Vendemos humo. A espuertas. Unos con buena intención y otros con peores intenciones, pero lo vendemos. Y en ese dudoso arte, por supuesto, siempre somos 'campeones del mundo'.

A los que se fueron a casa sin cenar, creyeran o no en Luis Enrique, mucho ánimo, porque el fútbol siempre da revancha. A los que no apoyaban a Lucho pero sí a España, a seguir y pensar en la Eurocopa. A los telepredicadores y radioveletas que llevan años echando porquería sobre Luis Enrique y su grupo, felicidades, os ha quedado niquelado. Y a los patriotas de todo a cien y los ultrillas de poca monta, enhorabuena. Habéis ganado el Mundial. Sois, otra vez, 'campeones del mundo'. Exclusiva. Líderes. Ahora, a animar a la Brasil de Vini y a bailar samba, que es lo que os gusta.  

Rubén Uría