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Atlético de Madrid v Getafe

Algo que decir sobre Rodrigo De Paul

09:23 CLST 10-02-22
Rodrigo De Paul Atletico Madrid La Liga 2021-22
Analizamos el extraño caso del argentino, que brilla con la albiceleste y no lo hace en el Atleti

Nadie se explica qué está pasando con Rodrigo De Paul. Su fichaje, bendecido por la crítica especializada y aplaudido como pocos por la hinchada atlética, generó unas expectativas que, lejos de cumplirse, están a años luz de la versión que se esperaba del jugador. Fichado a bombo y platillo por 30 millones de euros más variables, De Paul llegó como gran refuerzo, como gran apuesta del club y como un doble o nada para Simeone. Si había un prototipo de futbolista en el mercado capaz de encajar a la perfección como un cromo ideal en el complejo álbum del cholismo, ése parecía Rodrigo. Arrollador con Argentina, establizado como líder del vestuario y escudero de lujo de Messi, el Atleti se frotó las manos con su fichaje. Había motivo. Más allá de ser bien parecido, de tener tantos músculos como tatuajes y de ser un miembro más del clásico club del mate, a De Paul le adornaban características de juego que hacían presagiar que podría ser el fichaje del verano. Lo que Rodrigo desprendía era carácter, energía, perfil canchero, trabajo, buen disparo, distribución, potencia, visión de juego y un pase largo estupendo para forrar a cualquier delantero con espacios. Nada más aterrizar, el personal se puso de acuerdo. Tenía madera de líder para el Atleti.

Nada de eso ha pasado. La pregunta es ¿por qué? Quizá sea algo sencillo. De Paul está justo como el equipo. Mal. Se ha instalado en la duda, no encuentra su mejor versión, no acaba de mezclar con Koke, no puede desplegar su fútbol y lejos de encajar en el puzle de Simeone, parece un cuerpo extraño en el equipo. Primero, porque no es un mediocentro puro. Es un volante que puede actuar como un parche, pero no tiene el oficio del "5". Ni tiene pausa, ni es posicional, ni mide con criterio. Hay más. De Paul tiene su punto fuerte en un equipo presionante, agresivo y exuberante en lo físico, pero si el Atleti es pasivo en su presión, ahí sus posibilidades de robo, trasnsición y pase se limitan. Otro factor que juega en su contra es la ansiedad. De Paul sabe mejor que nadie que las cosas no están saliendo como quiere, y en sus ansias de ayudar al equipo y ser útil, está confundiendo los tiempos. Unas veces conduce en exceso, otras se precipita, otras sufre porque los compañeros no tiene velocidad de ejecución y como producto de todo eso, al querer arriesgar en el pase, acaba siendo una máquina de perder balones. Malo para él, peor para el equipo.

La cuestión es si Rodrigo De Paul podrá recuperar la versión que todos vemos en Argentina y que necesita el Atleti. La respuesta es simple. Si el colectivo se recupera, él se enchufará. Y si no se cura el equipo, él morirá como solista. Ahora bien, De Paul está haciendo un máster acelerado de lo que es el Atleti cuando las cosas se ponen duras. Mientras el equipo no esté a la altura que debe, sabe que se le mirará con lupa. Hasta ahí, nada raro. Habrá quien dude. Ya hay quien le tacha de "bluff". E incluso los que reclamaban a gritos su fichaje son los mismos que ahora le consideran un "paquete". Es fútbol. El único deporte que presume de no tener memoria. La cuestión es qué puede hacer Rodrigo para ser el De Paul que necesita el Atleti. Y la respuesta pasa por simplificar sus tareas, por encontrarse cómodo con lo que hace en el campo, por hacer lo que sabe hacer. Tendrá que atarse los machos, asimilar que ahora mismo tiene competencia interna que le supera, volver a la casilla de salida y hacer lo que es más difícil en fútbol: cambiar los pitos por aplausos. ¿Cómo? Creyendo en su fútbol, en lo que hace y en sí mismo. Tiene que canalizar su frustración interior en energía positiva, dialogar con el compañero, mejorar su puesta a punto y sobre todo, mejorar la toma de decisiones. De Paul no es el primer futbolista, ni será el único, al que le cueste triunfar en el Atleti. La lista está llena de ilustres que se quedaron en el camino, que prometían algo grande y se hicieron pequeños. Y para evitarlo, nada mejor que creer en uno mismo.

De Paul necesita volver a todo aquello que sabe hacer. Intensidad, ganar duelos, pasarla al compañero, ofrecerse y demostrar la personalidad que lleva dentro. Sólo tiene que encontrar su sitio, liberar el jugador que lleva dentro y preguntarse qué puede hacer por el equipo y no qué puede hacer este equipo por él. Fácil de decir, difícil de hacer. Ahora es sencillo despotricar del argentino, bajarse del carro, pensar que no sirve y echarle a los leones. Si tiene que reconquistar su sitio y empezar desde la suplencia, sin pegas. Y si tiene que demostrar más que otros para jugar de inicio, cero dramas. Ahora bien, para tirarle porquería gratuita estando el equipo como está, conmigo que no cuenten. Sigo pensando que ahí hay futbolista.

Rubén Uría