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Piqué

Si huele a conflicto de intereses, hay conflicto de intereses

04:59 ART 20/4/22
Gerard Pique Barcelona
Rubén Uría analiza las explicaciones de Piqué tras publicarse audios que ponen en jaque el acuerdo con Arabia Saudí

¿Hay conflicto de intereses en el acuerdo que Gerard Piqué y la RFEF llevaron a cabo para la disputa de la Supercopa en Arabia? El jugador del Barça cree que no. Y uno, que nada tiene ni contra Piqué ni contra la Federación, cree que sí. La primera cuestión, que no se puede ni debe ignorar es ¿cómo se han obtenido estos audios que están removiendo los cimientos de nuestro fútbol? Si se han obtenido de manera ilegal, como los que en su día se publicaron sobre Florentino Pérez, se ha invadido la privacidad de las personas y habrá que llegar hasta el final para esclarecer quién y por qué ha llevado a cabo esta práctica deplorable. Luego está la naturaleza de estos audios y su contenido que, honestamente, ni el periodismo ni la sociedad pueden enterrar en el olvido, ni ignorar, porque su contenido es material inflamable. Lo que pasó es completamente legal. ¿Es ético? Temo que no.

Gerard Piqué tuvo la gallardía de responder preguntas y dar su versión. Bien hecho. Él dice que no hay conflicto de intereses. Y quien esto escribe, honradamente, cree todo lo contrario. ¿Es ético y estético que participen en una negociación una federación y un jugador en activo de un equipo que juega ese torneo y que, además, es dueño de un club adscrito a esa misma federación? No lo parece. ¿Ingresan más dinero la Federación y la empresa de Piqué si el Barça de Piqué disputa la Supercopa? La respuesta es sí. Pues entonces, salvo mejor opinión, claro que hay un conflicto de interés. ¿Percibe mayor bonus el presidente de la RFEF si el Barça, en el que juega Piqué, disputa el torneo? Parece que sí y por tanto, huele a conflicto de intereses.

¿Hay conflicto de intereses cuando en mitad de una negociación con los árabes y la RFEF se usa el nombre de Messi y de otros compañeros del Barça para “presionar” a la AFE para encajar la Supercopa en el calendario? A mí me parece que sí. Por cierto, que esos vídeos jamás llegaron a destino, ni se publicaron. ¿Hay conflicto de intereses cuando, en el marco de esa negociación con Arabia, el presidente de la empresa que comisiona en este acuerdo pide a la otra parte interceder para ir a los JJOO cuando ya ha renunciado a ir con la absoluta? Si no es conflicto de interes, se parece.

Hay más. ¿Qué puede pensar un aficionado, sea del equipo que sea, cuando escucha cómo uno de los capitanes del Barça debate con el presidente de la Federación el dinero que deben cobrar los participantes? Diego Pablo Simeone lo tiene claro. “Salvo que alguien lo explique mejor, a la Supercopa le conviene que vayan Barça y Madrid, no es difícil entenderlo”. Claro que no. En realidad, es muy sencillo. En el pacto, los árabes impusieron una penalización de 5 millones de euros si Madrid o Barça no disputan el torneo, condición que asumió la RFEF, que cobraría 10 “kilos” menos si blancos o azulgranas no figuran en el torneo. Más allá de que Madrid o Barça generan mucha más audiencia que el resto, el reparto está lejos de ser equitativo: Madrid y Barça se embolsan 6 millones por cada torneo, el Atlético 2.3 millones, Sevilla o Valencia se quedan en 1.7, el Villarreal llegaría a los 1.2 y el resto del fútbol español, Betis, Real Sociedad o Athletic, por ejemplo, apenas llegarían a los 750.000 euros. La empresa de Piqué, por cierto, se embolsa, por cada edición y con concepto de comisión, 4 millones. Casi el doble que el Atlético de Madrid, 3 “kilos” más que Sevilla o Valencia y el triple que el resto de clubes españoles si se clasifican. Los clubes tragaron. Aquí nunca pasa nada y si pasa, se le saluda. Hay clubes que generan mucho y otros casi nada, de acuerdo, pero el reparto roza lo abusivo.

De propina, dos preguntas desagradables que conviene hacerse en voz alta: ¿Se desestimó un acuerdo con otro país para organizar la Supercopa donde se cobraba menos pero no había cláusula de penalización si no participaban Real Madrid y Barça? ¿Cómo creer en la buena voluntad de quien asegura que no hay conflicto de intereses cuando ese mismo actor de la negociación, a título personal, lleva toda la vida poniendo en duda la honestidad de otros estamentos? Las preguntas se agolpan. Al fondo hay sitio. Nadie pone en duda la honradez de la RFEF. Ni la de Gerard Piqué. Lo que no se puede es tapar el sol con un dedo. Las partes implicadas insisten en que no existe conflicto de intereses. Y a uno, que le pagan por opinar sin apasionarse, le parece que sí existe. Uno que se pudo haber evitado y que se deberían haber ahorrado.

Rubén Uría