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Copa del Mundo

La Croacia subcampeona y su nueva realidad

08:58 ART 23/11/22
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El equipo europe debutó en el Mundial con un 0-0 ante Marruecos, sabiendo que su realidad futbolística es muy diferente.

El reloj marcaba la 1 de la tarde y el termómetro 27° en Al Khor, ciudad qatarí en donde se ubica el estadio Al Bayt, una emulación gigante de una de las típicas carpas utilizadas en los desiertos árabes. El fixture juntaba a Croacia, subcampeona del mundo, con Marruecos, que no tenía nada que perder.

El partido comenzó haciéndole caso a los pronósticos: tenencia y dominio de Croacia. La subcampeona del mundo se paró delante de la mitad de la cancha decidida a buscar los tres puntos con Modrić como bandera, pero esa tendencia no duró más de 15 minutos. Marruecos se despertó y logró acercarse al arco de Livaković, aunque volvió a ceder un poco de terreno en el último tercio del primer tiempo.

La segunda mitad se tiñó de roja hasta los primeros 20 minutos: el equipo africano aprovechó la falta de creatividad croata en el mediocampo para lanzarse con ataques rápidos, verticales y con mucha movilidad, estando muy cerca del gol en varias oportunidades. 

Obligado por su medalla plateada en Rusia 2018 y por su superioridad en cuanto a nombres, Croacia empezó a jugar. Entre asociaciones entre los interiores y balones a los espacios, buscaron el gol en reiteradas ocasiones. El nivel de Modrić mejoró comparado con lo que había mostrado hasta entonces, pero no fue suficiente para romper el empate sin goles.

Más allá del resultado, Croacia sabe que no ha sido capaz de plasmar su gran superioridad individual y colectiva, cosa que sí logró en Rusia 2018, cuando arrasó en la fase de grupos. ¿Deberían temer por la clasificación? No, ese no parece ser su principal problema. Lo que sí debería preocupar es el nivel que han demostrado, algo que deberán mejorar si quieren ganarle a las potencias en la fase eliminatoria.

En cuanto al color, el estadio no lucía completo, y el rojo de los asientos se camuflaba con el color de la camiseta marroquí. De las 59.000 personas que asistieron al partido, dos tercios eran de Marruecos, lo que sigue indicando la tendencia de lo que, por ahora, parece ser una ausencia evidente de fanáticos de algún que otro país.