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Real Madrid U19 v Atlético Madrid U19

Derbi, Barrios, Peter y el precioso gesto de Torres

08:12 ART 3/3/22
Atlético Madrid Youth League 2022
Los rojiblancos tomaron el Di Stéfano (2-3) y pasan a siguiente ronda de la Youth League

Madrid-Atleti. La eterna historia de desamor. También en un duelo de juveniles. El duelo no defraudó. Es más, fue antológico. La ocasión lo requería: dos televisiones. Mientras en una pantalla se seguía la semifinal de Copa en Mestalla, en la otra se seguía con atención el choque de trenes entre merengues y colchoneros. El escenario, Europa. La Youth League. El feudo, el Di Stéfano. Y el resultado, un partido sensacional, de poder a poder, entre dos equipos con grandes talentos y proyectos de grandes jugadores. En los blancos, dos nombres propios de categoría y clase: Peter, que tiene una zurda maravillosa que apenas necesita medio metro para armar, y Aranda, capaz de driblar a todo aquel que le salga al paso. Bien haría el Madrid en dar cancha a estos chavales de La Fábrica, porque tienen fútbol para regalar.

En el otro extremo, un Atleti tremendo, mejor armado como equipo, con un contragolpe letal y con nombres propios para hacer pensar al club que hay futuro. Los Iturbe, Díez, Navarro, Ibrahima - físico imponente-, Kostis, Gismera, Carlos Martín - mucho talento-, Salim - muy interesante-, Corral y compañía se impusieron a su rival son el sello atlético como divisa: defensa, vértigo al galope y mucha pegada. Los niños de ‘El Niño’ Fernando Torres y Ricardo Ortega rubricaron un partidazo en el santuario madridista, logrando el pase por 2-3 en un partido espectacular, de ida y vuelta, con ocasiones para ambos y superioridad colchonera en el apartado físico y táctico. El triunfo del Atleti se cimentó en la exhibición de Pablo Barrios, un chaval que el Real Madrid desechó cuando tenía 14 años y que impulsó al Atleti con dos golazos que fueron una obra de arte. En el primero amagó, fintó, se acomodó regateando como un artista y definió con un chut raso. Kiko lo habría definido como siempre: “De categoría, míster”. El segundo de Barrios fue otro tanto de museo. Un disparo tremendo, potente, que reventó las esperanzas del Madrid.

El duelo se decantó de lado rojiblanco - líder de su categoría en su grupo de División de Honor- y dejó un puñado de nombres que los aficionados deberían apuntarse. Sobre todo, el de Barrios. Al término del partido pudimos escuchar las impresiones de Pablo, que como todo el Atleti, estaba exultante. Menos suerte hubo con el bando perdedor, ya que según “Movistar”, el Real Madrid no facilitó ningún protagonista porque “preferían no hablar”. Todos habríamos preferido lo contrario, pero cada quien es dueño de sus actos y esclavo de sus silencios.

También hubo lugar para asuntos desagradables. Se escucharon cánticos racistas deplorables, intolerables y execrables. El receptor, Peter, jugador de color del Madrid. Gritos condenables, porque en esto no hay ni puede haber colores. Sobre todo, cuando los que los pronunciaron olvidan que en su equipo, el Atleti, juega Ibrahima, que tiene la piel tan negra o más que Peter. Un aplauso para los atléticos que fueron a animar a su equipo, como tiene que ser, dejándose la garganta para impulsar a los chavales, y la repulsa pública a los que vomitan un odio que no se puede camuflar con el fútbol. Eso no puede caber en el Atleti. Y otro aplauso, enorme, para el comportamiento sensacional de Barrios y Fernando Torres. El primero celebró el pase con sus compañeros pero no quiso olvidarse de desear lo mejor a sus rivales, abrazándose con varios jugadores del Madrid. Valores.

Lo de Torres fue aparte. Antes siquiera de festejar la victoria en el Di Stéfano, fue consolando, uno por uno, a algunos jugadores del Real Madrid, especialmente, a Peter, que había hecho un partidazo y estaba afectado por la eliminación. Fue el penúltimo episodio de un Madrid-Atleti. De juveniles, sí. Pero cualquiera que anoche pudiera ver el partido se dio cuenta de que no existen edades ni barreras cuando estas dos camisetas se miden en un terreno de juego. El partido fue precioso, Barrios escribió su nombre en la agenda de los cazatalentos y la noche dejó el maravilloso gesto de Torres consolando a Peter. Que para algunos no será nada. Y para otros, lo es todo.

Rubén Uría